El albacea
Por Gonzalo Banda · El Comercio

Hay una diferencia en el derecho y en la política entre un heredero y un albacea. El heredero recibe un patrimonio y puede hacer con él lo que le parezca: transformarlo, venderlo, multiplicarlo o arruinarlo. El albacea tiene un encargo más humilde: conservar la masa hereditaria, no disponer de ella y entregarla íntegra. Es un oficio de custodia. Pero el patrimonio puede conservarse intacto mientras pierde todo su valor. Keiko Fujimori llegó a Palacio el 28 de julio, en su cuarto intento, como…
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